Era muy común que para informarse era necesario buscar el medio. Me refiero a que puntualmente necesitábamos prender la tele en canales de #noticias, abrir un periódico, sintonizar la radio, entre otras actividades. Como mínimo, teníamos al compañero en la oficina con el clásico "¿ya te enteraste?" para forzarnos a checar un tema. Ahora es otro mundo: entre bailes, bromas y memes aparece algo que nos hace permanecer.
Reporta Reuters Institute en el Digital News Report 2026 que las #redessociales son ahora la principal fuente de noticias. Encima de la televisión o sitios de noticias especializados. Entre tu feed aparecen las cosas virales del mundo y por ahí te enteras.
Es importante entender el juego, porque gran parte de la sociedad no entra a Facebook o a Instagram para informarse; quieren entretenimiento o una distracción. Ahí, el #algoritmo empieza a repartir el contenido. De repente puede salir una crisis internacional o lo que dijo un político o qué sucedió en un lugar turístico. Además, llega explicado a prueba de tontos —algún personaje lo cuenta rápido y con musiquita de fondo, muy digerible— en pocos minutos.
Ahí está el tema. Antes las noticias te daban lo importante y lo seccionaban o categorizaban. Ahora no gana lo más relevante, sino lo que causó el mayor #engagement. ¿Cuántos vieron el video? ¿Cuántos lo comentaron? No es lo más importante, sino lo que más esté en tendencia (y puede ser una burrada).
En el reporte también destacan TikTok e Instagram, porque ya son las principales sedes informativas (y curiosamente X ya perdió terreno). Repito, la gente no quiere sólo saber qué pasó; quieren saberlo rápido y explicado facilito. Entra esa fina línea entre si un medio tradicional necesariamente es bueno y si un influencer o creador de contenido es enteramente malo. Ambos informan y hoy, cualquiera con un celular, puede grabar y darte la noticia.
Un factor interesante es que muchas personas le preguntan a la #IA por noticias. Suena muy práctico (y realmente lo es), hasta que nadie cuestiona los resultados. Recuerden que falta verificar las fuentes y corroborar en otro lado. La Inteligencia Artificial tiene esa jiribilla de sonar muy confiable y segura; muchos se dejan atrapar por la primera respuesta.
Ya sabemos el "hay que estar en las redes", pero hoy importa de dónde viene la nota y si sólo buscaba la atención o realmente tenía el objetivo de informar. Ya no tenemos la clásica ventana al mundo, sino una licuadora de videos de gatos, memes, bailes, bromas y podcasts, etc. ¿A quién le vamos a creer y a quién no?
