Uno tendría que ser muy ingenuo para creer que un criminal se portará amable y cumplirá con su palabra: en especial que borrará todo lo que ha robado digitalmente. El que es malo, es malo y busca joder. Estamos hablando de extorsionadores.
TechCrunch retomó un reporte de Proofpoint donde participaron 953 compañías. Más de la tercera parte que pagó un rescate tuvo un segundo ataque exigiendo más dinero. Entonces, pagar no siempre resuelve el problema. Todo lo contrario; nos dice que la víctima tiene miedo y recursos.
Por mucho tiempo el ransomware —este tipo de estafa virtual— era una transacción criminal, pero fácil de comprender. Capturaban tus datos y una vez que pagabas, te devolvían los accesos. Ahora los maleantes tienen mayor estructura: cifran la información recopilada, amenazan con publicarla, se la comparten a otros grupos criminales o incluso vuelven meses después de que la víctima haya pagado, con nuevas exigencias.
Por supuesto, los extorsionadores te pueden jurar que ya eliminaron tus datos. No hay un notario ni te dan un contrato de finalidad. No hay ni siquiera un video de ellos apretando "borrar" en una computadora.
Autoridades británicas descubrieron información de víctimas hackeadas en servidores de un grupo de extorsionadores mucho tiempo después de que éstas habían pagado. ¿Realmente hay incentivos para que los criminales eliminen tu información? Es una contradicción, pues no estás diciendo que te dejen en paz, sino que tienes bolsillos anchos para que vengan a sacarte más dinero.
Claro está, no es lo mismo un ciudadano promedio que una corporación. La decisión no se reduce a algo tan mundano como "pues no les pagues". Por el contrario, no podemos confundir un pago de recompensa con una solución confiable ante estos criminales. Ellos, lamentablemente, traen la sartén por el mango.
