México ya cuenta con su Plan Nacional de Inteligencia Artificial. ¿Deberíamos aplaudir? Parece que ahora sí entramos como país al futuro de la IA y todo lo que nos puede brindar. El rollo es que si medimos cómo va México vs otros países, ya no suena tan alentador.
El Economista retomó el reporte del Centre for International Governance Innovation (CIGI) y destacó que México obtuvo 35 de 100 puntos en su capacidad de política pública frente a la IA. No es todo, pues resultó el porcentaje más bajo de las economías evaluadas; Brasil tuvo 88 puntos e India 96.
Eso no quiere decir que México se encuentra congelado. Iniciativas hay. El gobierno ha comenzado con sus proyectos del Plan Nacional de Inteligencia Artificial: trabaja en la Fábrica de IA y en NubeMX, impulsa programas para formar talento y anunció Coatlicue, una supercomputadora pública con 314 petaflops de capacidad. Claro, suena maravilloso hasta que escuchamos que son proyectos que planean concretarse por allá de 2030.
El rezago no es sólo gubernamental. Faltan infraestructura, talento especializado, inversión y una mejor conexión entre universidades, empresas y el sector público.
En manufactura (donde México debería tener una ventaja natural) la adopción de IA sigue siendo baja, aunque las empresas que ya la utilizan muestran mejoras medibles en lo productivo. El gobierno no puede construir todo solito, pero hay cosas que sí puede hacer; acelerar el proceso con presupuesto, reglas claras, infraestructura y continuidad. Como mil cosas que suceden en el país, se quedan en iniciativas muy apantallantes y no avanzan.
A eso sumemos que a México le encanta copiar. Que otro país investigue y se complique la vida. Ya que haya algo adoptado, México abraza esas tecnologías y las tropicaliza. ¿Será distinto con la IA? Lo que pasa hoy es: usamos modelos, infraestructura y herramientas creadas principalmente fuera de México. Obvio, ningún país desarrolla por sí solo toda la tecnología que utiliza. Sin embargo, casi siempre nos toca comprar, adaptar y aprender lo que otros ya hicieron.
La paradoja es que México tiene factores para entrarle más de lleno a la inteligencia artificial. Una industria manufacturera gigante, cercanía con Estados Unidos y empresas capaces de adoptar nuevas tecnologías.
¿Podemos decir que México cuenta con una estrategia de inteligencia artificial? Claro, pero eso sería media respuesta. En septiembre de 2026, nos encontramos construyendo, no liderando. Hay mucha distancia entre anunciar las iniciativas y tenerlas funcionando.
El rollo con México no es quedarse a oscuras. He comentado muchos factores al respecto, donde destacaría lo cerca que estamos de EUA. El rollo es que, como suele pasar, lleguemos tarde a la fiesta. Terminaremos pagando, por años, la tecnología que otros ya desarrollaron.
