En Estados Unidos, Meta —la empresa detrás de Instagram y Facebook— está por enfrentar el juicio más importante de su historia hasta ahora, en agosto de 2026. Un total de 29 estados se unieron para presentar acusaciones contra la compañía por un diseño deliberadamente adictivo: son plataformas creadas para mantener a sus usuarios pegados a la pantalla usando recursos como el scroll infinito y las notificaciones constantes. La propia empresa calcula que las sanciones podrían alcanzar los 1.4 billones de dólares.
Hay algo que preocupa más, sin embargo: pensar que este problema sólo afecta a niños y adolescentes. Que, por alguna especie de magia, desaparece en cuanto cumplimos 18 años.
¿No suena como entrar a un casino? Ambas actividades comparten una obsesión y permítanme explicarla. No encuentras con facilidad la salida ni el momento de decir "hasta aquí llegué. Adiós". Luces, movimientos, ausencia de ventanas, sonidos ruidosos. Muy parecido a anuncios personalizados, un video que empieza apenas termina el anterior y constantes sonidos de que nos llegó un mensaje, ¿no creen?
De hecho, las autoridades norteamericanas han declarado el autoplay, las notificaciones y el scroll infinito entre las tácticas que deliberadamente inducen a quedarnos enganchados.
Como en el casino, están alimentando la falsa esperanza. Específicamente en redes sociales, no se trata de que el video que estás mirando sea fantástico: es la idea de que el siguiente podría serlo. Esa incertidumbre es lo que hace bailar un poquito a nuestro cerebro y decirle que se quede un poco más. Era fácil ponerle fin a una actividad hace años; terminabas de leer un periódico o acababa el programa de televisión. Aquí no existe el fin. Siempre hay algo más para mostrarnos.
Esa es la razón por la que detesto que la conversación se reduzca únicamente a “tenemos que proteger a los niños". ¡Falso! Cualquier persona, sin importar la edad, puede volverse vulnerable ante videos interminables y notificaciones tras notificaciones. ¿No tenemos todos una tía que todo lo ve en Facebook? Ahorita, Meta está metida en una discusión donde tendrá que debatirse (entre muchas otras cosas) si esto puede considerarse o no una adicción.
El problema, sin embargo, va mucho más allá de que uno como usuario tenga autocontrol o fuerza de voluntad. ¿Cómo contraatacamos tecnologías que fueron diseñadas, precisamente, para que no las podamos soltar?
