Según #Google, este nuevo modelo de la IA Gemini se sabe más de 70 idiomas y trae integrada una detección de entonación, ritmo y tono. Ya no queda nada más en #traducir rápido, sino en quitarle lo robótico. También destaca algo muy relevante: no necesitas inglés como el idioma base; puedes usar más de 2 mil combinaciones (como de hebreo a maya).
No dudo que, como yo, les ha tocado reunirse con clientes internacionales y es un desmadre porque no todos hablan el idioma o le intentan y aún así no se entiende bien. Aparte la empresa presenta a todos como altamente capacitados... y sólo habla el que sí domina el lenguaje. Pero si todos hablan fluido y de modo experto en español y la herramienta lo traduce en tiempo real, reduces mucha fricción.
No es algo aislado, además, ya que Google lo ha integrado a Android y a iOS. Adicionalmente, ya lo pueden usar los usuarios de Workplace que abran Google Meet. Poco a poco lo incorporarán a la vida diaria. Imagínate poderle decir a un mesero en español y que te entienda, en tiempo real, en ruso (o cualquier idioma del lugar en el que estés). O un museo, una junta importante, entrevista de trabajo, entre muchas otras situaciones.
Poco a poco vamos dejando la gran barrera del idioma. Ya no es obstáculo. No significa que haya una traducción perfecta, pero sí algo en automático. Porque antes que un idioma que entendamos, nos desespera tener que esperar.
Lo genial es que a este traductor en vivo le añaden cadencia, tono, intención y contexto. Ahora lo interesante será qué tan bien lo interpreta. No es lo mismo traducir mal un menú de la fonda que una negociación con Asia.
Hoy, Google promete juntas más naturales y una traducción continua con menos dependencia del inglés. Ahora queda la gran interrogante: cuando ya tengamos el idioma que sí entendemos, ¿sí vamos a escuchar lo que dice el otro o seguiremos ignorando?
