El líder de Instagram, Adam Mosseri, dice que sólo una muy marcada minoría quiere que su feed sea cronológico. Su argumento es que, cuando las publicaciones (posts) aparecen por orden de llegada, las marcas, medios e influencers opacan a tus amigos y familiares. Entonces, añade, la experiencia en Instagram se vuelve peor. Las declaraciones las dio en Australia, en el marco de la deliberación para darle a los usuarios más opciones de escapar del algoritmo.

En respuesta corta, un feed cronológico sí es más aburrido. Esto pasa porque, en efecto, tus familiares y amigos pueden no publicar diariamente. Lo peor para Instagram es que ahí se acaba el contenido que al usuario le interesa y, por consecuencia, cierra la red social.

¿Qué hace el feed algorítmico? Intercala con publicaciones de temas que te pueden interesar. Hacen que sigas viendo y te quedes dentro de Instagram. Por supuesto, no entraste porque buscabas todo eso, pero cuando menos te das cuenta ya viste 40 minutos de contenido. Gizmodo declara que "los feeds hiperpersonalizados clasifican contenido para mantener al usuario desplazándose mientras la plataforma sigue generando negocio".

La tontería es que Instagram sea quien dice que el usuario no quiere el feed cronológico. Falso: las marcas, creadores y publicidades no quieren que veas ese feed cronológico. Si fuera así, solamente veríamos dos fotos de una prima, el video del amigo y cerraríamos la aplicación.

Por sorprendente que parezca, Instagram sí tiene el orden cronológico de posts como pestaña visible. Ah, pero esa no es la visualización predeterminada; incluso, si cambias a cronológico y cierras Instagram, cuando la vuelvas a abrir se moverá automáticamente al algorítmico. Lo atinado es que Mosseri aceptó que en Instagram la opción podría ser más visible y pocas personas conocen la función. Entonces, Instagram tiene el control de qué ves y cuánto tiempo te quedas en la red social; incluso si le dan al usuario la falsa impresión de elección. Cerrar la aplicación requiere de una decisión ultra consciente.

Ahí viene la batalla diaria. Las compañías ya tienen miles y miles de datos nuestros. Aparte cuentan con sistemas sofisticados que luchan a diario por ganarse nuestra atención. Del otro lado estamos nosotros, con los ojos a medias, pero viendo Reels a la una de la mañana. Ojo, que Instagram jamás nos dirá que ya es la hora de dormir.

También nosotros necesitamos tener tantito cerebro. Criterio, voluntad y saber que ya fue suficiente. Dejar el celular y apagar Instagram. Hay tantas cosas más importantes... como dormir. Sí son plataformas diseñadas con un formato adictivo, pero aún tenemos algo que no nos pueden quitar: la decisión de dar o no el siguiente scroll.