Imagina a alguien con una herida grave; la sangre está saliendo rápido. Si esta herida es profunda, de forma irregular o está en una zona difícil, una venda tradicional no será útil.
Reporta ScienceDaily que investigadores de KAIST desarrollaron un polvo que se puede rociar sobre las heridas. Eso no es todo, pues al contacto con la sangre es capaz de volverse gel y endurecerse en más o menos un segundo. No hablamos de una bandita, sino de un sistema capaz de entrar en cualquier espacio herido y endurecerse para soldar el hueco.
¿Recuerdas las sopas instantáneas o los dinosaurios que con agua crecían? Pues es una ciencia parecida, aquí aplicada al cuerpo humano. El polvo que denominaron AGCL, reacciona con iones de la sangre como el calcio y forma una barrera gelatinosa.
Eso no es todo, pues además de tapar la herida, puede absorber más de siete veces su peso en sangre.
¿El principal uso? Han pensado en soldados en combate. La misma lógica aplicaría para ambulancias, desastres naturales o cirugías, donde no hay atención médica especializada inmediatamente. Puede ser la diferencia entre vivir o morir.
Claro, no significa que tu farmacia lo empiece a vender mañana. Requiere pruebas, aprobaciones y todas las regulaciones que tardan. A veces no todo es futurismo, sino que sea funcional. Si la herida no parece parche, la cura no debería parecer parche.