Hay muchas películas que ya no parecen completamente de ficción. Hoy, voltear a casos como Terminator o incluso Jurassic Park da un poco de miedo, porque lo que mostraban ya no está tan alejado de lo que podría brindarnos la tecnología actual. Investigadores de Stanford y del Arc Institute jugaron con Inteligencia Artificial y terminaron llegando a uno de esos escenarios que parecen sacados de una película: la IA fue capaz de generar un virus que jamás había existido en la Tierra. Y no se quedó en una simulación. El virus realmente funcionó como tal.
Crearon el Evo 2 y, para decirlo en fácil, es un ChatGPT para diseñar ADN. No aprende a formular palabras, frases y párrafos, sino secuencias de código genético. Lo radical es que puede proponer secuencias que la evolución terrestre no ha visto antes.
Los investigadores crearon varios escenarios, sintetizaron alrededor de 300 y 16 fueron bacteriófagos funcionales (el virus que infecta bacterias). Ojo, porque no es virus para infectar humanos; es vital decir esto para que no empiecen a alarmarse.
Lo interesante es que muchas combinaciones no tienen registro en bases de datos existentes. O sea, la IA no nada más configuró los datos, sino que creó combinaciones biológicamente nuevas. Esto podría acelerar la creación de antibióticos y otros fármacos, si se analiza bien.
El caos entra cuando los sistemas de seguridad están diseñados para alertar sobre amenazas conocidas. ¿Qué pasa si las secuencias y combinaciones son nuevas y, por lo tanto, inexistentes en los modelos de seguridad?
Entendamos que mañana no pueden crear un arma biológica con estas herramientas. Este experimento trabajó con organismos pequeños y se hizo la exclusión de patógenos de animales, humanos y plantas. No es tan sencillo que mañana empiece el próximo apocalipsis zombie, etc.
Hay algo que sí es de cuidado: la inteligencia artificial pasa de sólo redactar a ejecutar. Es capaz de diseñar cosas que antes no existían.
¿Nuestros sistemas de seguridad y protección son capaces de vigilar estas acciones?
