Las publicaciones colaborativas son la novedad en LinkedIn. Una persona, creador o página puede invitar co-autores a una publicación; la prueba empezó en Cannes y quieren que más usuarios empiecen a emplear la función en los próximos meses. Su objetivo es representar mejor alianzas, lanzamientos, anuncios o logros de un equipo.
Si te suena familiar es porque los Collabs han sido populares en Instagram desde hace tiempo. El contenido se comparte y logran mayor alcance, juntar audiencias y una visibilidad compartida en un sólo contenido. Lo distinto es que suena muy natural para Instagram; es estético y así fluye la red social. LinkedIn (digámoslo como es) es una plataforma para maquillar la reputación.
Ahí está el núcleo de estas colaboraciones. Cuando Instagram lo utiliza, suena tal cual a algo en conjunto: una colaboración. LinkedIn puede tener muchas ramificaciones, como el jefe con su equipo o el cliente con una agencia o dos marcas en una campaña unificada. Le daría más tracción a publicaciones solitarias que no siempre llegan a toda la audiencia objetivo.
Cuando la publicación más que aportar se vuelve un disfraz de autopromoción, cualquier contenido pierde su relevancia. Ya sabemos si alguien está siendo un mamdor (también hay mamdora). Si esto se mantiene como reportes, eventos, lanzamientos o partnerships, puede ser una función atractiva y bastante utilizada. Si caen en lo que ya conocemos como irrelevante, la función nueva nos va a cansar rápidamente.
Creo que muchos lo usarán para simplemente aparecer en más feeds. Está bien y mal; todo será cuestión de qué se publica y colaborando con quién. Las Collabs para LinkedIn serán una herramienta reputacional. Veamos cómo empieza a desplegarse.