Está claro que la evolución de Meta con la inteligencia artificial nos quiere poner la tecnología cada vez más cerca y accesible. Tal cual, frente a nuestros propios ojos: por eso crearon los Meta Glasses en colaboración con Ray-Ban. Es entendible que este gadget llegara a triplicar sus ventas en 2025. Sin embargo, el problema es saber cuando están o no están grabando.

Social Media Today reporta que durante las últimas semanas de agosto de 2026 ya surgieron varios problemas con estos dispositivos. En Reino Unido, por ejemplo, pubs y restaurantes prohiben la entrada con estos lentes para proteger la privacidad de sus clientes. DEF CON actuó igual parta que no existieran grabaciones no autorizadas. Incluso el personal de inmigración en EUA recibió instrucciones de no portarlos en instalaciones federales. En Alemania también están llegando avisos para restringir estos lentes capaces de grabar.

Entraríamos en el debate de si son o no peligrosos. Como las armas; no es el objeto, sino el humano que lo usa quien genera el peligro. Hay personas que incluso han perforado o modificado cuando la luz LED de sus Glasses avisa que graba, para hacerlo sin que los otros se den cuenta. Claro, Meta ha reaccionado bloqueando el funcionamiento de los lentes cuando detecta estas alteraciones.

Hemos llegado a un escenario todavía más curioso, donde algunos están creando apps para detectar los Meta Glasses o gadgets similares cuando estén cerca. La app Nearby Glasses ya tiene más de 100 mil descargas.

Estamos creando tecnología para detectar la tecnología que, en primera, nos iba a facilitar la vida.

Meta enfrenta un lío interesante: mientras las ventas de sus lentes van incrementando, también crecen las quejas. Zuckerberg ha dicho que podrían ser el siguiente paso evolutivo de la tecnología (y neta no lo dudo), incluso dejando atrás al celular. Puede ser, sin embargo hay una diferencia importante: el teléfono sigue guardado buena parte del tiempo en nuestro bolsillo; estos lentes están literalmente sobre nuestro rostro.

Por eso, a Meta no le basta con fabricar unos buenos Ray-Ban. También necesita construir algo mucho más difícil de armar: confianza.