Hemos vivido ese momento corporativo donde alguien decide meterle más Inteligencia Artificial a la compañía. Nadie lo cuestiona y dicen que sí, para después ver casi todas las áreas llenas de robots. A Ford le sucedió lo mismo, el rollo es que hacer automóviles no es lo mismo que crear presentaciones de PowerPoint.

Se reportó que Ford reconoció haberse equivocado al meter IA en productos de alta calidad (sus coches). Charles Poon, el vicepresidente de ingeniería de hardware, explicó que la Inteligencia Artificial funciona como una herramienta genial, pero todo depende de con qué información se le entrena.

De 2020 a 2023, Ford puso mucho esfuerzo en automatización y en Inteligencia Artificial. Ahí comenzaron varios despidos de gente experta; veteranos que con años de experiencia detectarían un problema en minutos y sabrían cómo resolverlo. Esa experiencia no se reemplaza con las mejores tecnologías. Cuando notaron que la habían regado, hicieron algo que pocas compañías harían: contrataron, promovieron o buscaron para traer de regreso a 350 ingenieros altamente capacitados para que entrenaran los sistemas de Inteligencia Artificial.

Las compañías no están peleadas con los robots, pero les cuesta entender para qué sirven. Una nueva tecnología, como la Inteligencia Artificial, se alimenta de información real y de un humano que le vaya vaciando los datos.Por supuesto que nos hace la vida más sencilla y acorta tiempos en muchas tareas; no olvidemos que un humano necesita decirle qué es relevante, qué decisiones tomar, qué data considerar prioridad, etc. Si nadie entrena a las máquinas, queda como una supercomputadora en manos del becario.

La IA no reemplaza la experiencia ni el conocimiento institucional. Si despides a la gente que sabe y conoce tu compañía desde las entrañas, no te espantes cuando tu robot no te de los resultados que esperabas.