Por años hemos entendido que tomar fotos y videos de nuestras vacaciones es muy sencillo y cómodo. Luego lo subimos a #redessociales para familiares y amigos. Ahora pensemos específicamente en el #Mundial y cómo esos videos pueden transformar un viaje de turismo en un viaje de trabajo.
De acuerdo con Xataka México, las autoridades de EUA advirtieron que si ganas dinero produciendo contenido, sería necesaria una visa de trabajo. En otras palabras, los influencers extranjeros que graben durante el Mundial para de ahí ganar dinero, necesitarán la documentación pertinente. Aquí viene lo importante: uno como aficionado puede grabar lo que quiera y compartirlo. No pasa nada. Si el que graba es influencer y su medio de ingresos son los videos que graba y comparte en redes sociales, ya entra en otra categoría. La lógica es que se puede considerar trabajo y eso necesita sus permisos y regulaciones adecuadas.
El rollo con la migración es que sus leyes existieron en tiempos donde era muy fácil definir el trabajo. Un hombre sentado en una oficina o llegando a la fábrica. Nadie se imaginaba celulares o grabarse colaborando para una marca. Lo más radical es que alguien podría grabarse en la fila de los tacos después del partido de México y ganar más dinero que el jornalero que estuvo intenso de 9 a 6 de lunes a viernes.
Necesitamos ver que un factor del Mundial 2026 es capturar la atención; con estadios, sedes anfitrionas, lifestyle, comida y más. Todo eso terminará en Youtube, Instagram, Facebook y TikTok, queramos o no. La jiribilla es que si alguien decide monetizarlo, lo van a estar vigilando las autoridades.
Chamba es chamba; muchos dijeron que grabarse y sacar lana de ahí era el dinero rápido y sencillo. Se les olvidó la parte no tan linda que viene con permisos, impuestos, leyes y responsabilidades. No nada más es picarle "record".
No lo dudo, este Mundial será el más grabado, compartido y editado. También será el primero donde los creadores de contenido descubran que ser viral tiene su otra cara de la moneda. Al final del día qué bueno, pues un trabajo sin reglas terminará generando caos.