Mucho nos decían en décadas anteriores sobre salir a jugar, apagar la pantalla y no quedarnos enajenados a la tecnología (o sus aparatos). nos hablaban —tal vez indirectamente— de tener la voluntad y la disciplina necesarias para simplemente apagar todo y seguir con nuestro día.

Con las redes sociales pasa todo lo contrario. Están diseñadas exactamente para que nos cueste mucho trabajo soltarlas.

Por eso la Comisión Europea determinó (al menos preliminarmente) que Instagram y Facebook violan la Ley de Servicios Digitales porque su diseño fomenta el uso compulsivo. ¿A qué voy con esto? En Instagram y Facebook contamos con decisiones adictivas como: la reproducción automática de videos, notificaciones, recomendaciones muy personalizadas a nuestros gustos y el scroll (seguir mirando publicaciones) infinito.

Sí, es algo peculiar decir que el scroll infinito es una manera muy cómoda de ver la app (cualquier app). El rollo es darse cuenta de que, tal cual, no tenemos tope porque es infinito infinito (sí, usé dos veces la palabra). Como sentarte en un restaurante de buffet y la comida sigue y sigue llegando. No importa si estás lleno, no tienes que decirle al mesero que deseas más, no dejan de ofrecerte platillos si te cansas, etc.

Es importante diferenciar: no están diciendo que algunas personas usan más tiempo las redes sociales que otras. Están cuestionando a Meta, quien deliberadamente (o así lo parece) construyó una experiencia en la cual al usuario le costará mucho trabajo detenerse.

Dice la Comisión que las medidas de protección por parte de Meta son prácticamente nulas. Controles parentales (que casi nadie usa) y límites de tiempo en pantalla (que no es una opción a simple vista, sino que debes buscar la configuración) no son todo lo que la compañía podría estar haciendo para proteger a sus usuarios. Pero eso no sería negocio, ¿o sí? Más tiempo en pantalla significa mayor número de publicaciones a la vista, y eso significa más publicaciones de publicidad y más datos sobre nuestras preferencias. Sería una reacción algo estúpida; como decirle a un casino que ponga relojes gigantes y letreros/alertas que digan "estás perdiendo dinero, mejor vete a casa".

No es algo definitivo por parte de los europeos, pero podría traer repercusiones interesantes. Si es una infracción confirmada para Meta, tendrían que pagar la multa del 6% de lo que facturan al año. Además de reconfigurar sus redes sociales para aplicar cambios más efectivos en la protección física y mental (al menos en Europa, como primera fase).

Al final, la culpa es difícil de identificar. ¿Es el usuario quien no puede soltar la aplicación, o la red social creada para evitar que la cierre y siga con su vida?